Reestructuraciones Empresariales (I): ‘No Mezclemos Churras con Merinas’
Como a los pastores hábiles de antaño, capaces de distinguir entre ovejas churras (de lana basta) y merinas (de lana fina y rizada), en esta época de turbulencias nos toca a nosotros saber diferenciar…
Aunque el carácter cíclico de la economía es sobradamente conocido, la severidad de la catarsis actual (que supera ya en muchos parámetros a la del petróleo de los 70) ha sorprendido a propios y extraños. También nos ha impresionado la globalidad de su impacto, cuando el concepto de ‘decoupling’ comenzaba a ganar tracción.
Desde la perspectiva corporativa, la virulencia de este tsunami está arrastrando a sectores y empresas que tradicionalmente habían demostrado cierta inmunidad a las tensiones anticíclicas, y la diversificación geográfica está resultando ineficaz como antídoto para muchas multinacionales.
Pero precisamente en esta ‘noche’ (oscura), en la que ‘todos los gatos parecen pardos’, la capacidad -de gobiernos, banca e inversores fundamentalmente- para discernir entre lo coyuntural y lo estructural será uno de los factores determinantes de la celeridad en la recuperación.
(1) Es imprescindible identificar a los ‘sospechosos habituales’, y repensar su porvenir
Si analizamos qué sectores y empresas se han visto sistemáticamente afectad@s por los envites cíclicos –utilicemos como referencia ilustrativa las principales bancarrotas de las últimas décadas en EE.UU.- encontramos patrones consistentes y ‘sospechosos habituales’:
- Sectores con niveles estructurales elevados de apalancamiento operativo y/o financiero: además del sector financiero –expuesto por definición- o el inmobiliario, recurrentemente topamos con sectores -como el de las aerolíneas, el ferrocarril, la distribución o más recientemente la automoción- que viven atenazados por el riesgo inherente a la necesidad de rentabilizar grandes inversiones/altos costes fijos/fuerte endeudamiento… ‘quien juega con fuego se quema’.
- Empresas con gestores muy conservadores … o excesivamente agresivos: junto a los ‘sospechosos habituales’ que viven sobre el filo de la navaja aparecen también empresas que no han sabido adaptarse con agilidad a los nuevos retos, o que se han excedido en la velocidad –y en la ‘forma’- de crecimiento… ‘quien mucho corre pronto para’.
En cada caso habrá que determinar: si lo conveniente es sostener, exigiendo responsabilidad aunque evitando sobre-regular; si lo adecuado es facilitar la consolidación, huyendo del proteccionismo; o si lo necesario es dejar caer, enfatizando la importancia de los valores pero sin estigmatizar el fracaso.
(2) Es clave apostar por los (probables) ganadores del futuro
Por otro lado, hay sectores y empresas que suelen navegar sobre las olas, aunque puntualmente esta crisis les haya dado un remojón a algun@s:
- Sectores que sosteniblemente respondan a las necesidades actuales y futuras: aunque con diferencias entre economías en distinto estadio, sectores como las utilities (energía, comunicación), la tecnología, la salud, la construcción, el medio ambiente o el ocio/turismo parecen estar mejor posicionados de cara a futuro –ya sea, en unos casos, por una favorable estructura de la industria (a veces incentivada por ley); por la menor necesidad de apalancamiento en otros; o simplemente por la evolución en la demografía y sus necesidades.
- Empresas con gestores capaces de desarrollar estrategias innovadoras y diferenciales: el valor de la anticipación en la visión y la audacia en la gestión de algunas empresas hace que sobresalgan y se diferencien de los competidores (incluso en sectores estructuralmente complicados) … ‘Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte’.
Es clave identificarlos: para apoyarlos si puntualmente (que no estructuralmente) atraviesan un momento complicado; para desarrollarlos si todavía están en etapa incipiente; o para potenciarlos (‘aunque el caballo sea bueno, espuelas necesita’).
Debemos ser críticos en definitiva, cuando estamos diariamente expuestos a una sucesión de empresas en dificultades -afrontando procesos de reestructuración, refinanciación y/o concursales-, para diferenciar entre situaciones y decisiones a adoptar … pues no todas son ‘ovejas churras’ o ‘gatos pardos’, y no vale el ‘café para todos’.
Como el espíritu de estas reflexiones no es el de plantear ‘la respuesta correcta’ sino el de fomentar un debate rico y abierto, quisiera dejar siempre abierta alguna pregunta (no retórica). ¿QUÉ OPINAS?
- ¿Qué sectores/empresas crees que merece la pena potenciar? ¿En España?
- ¿A cuáles se debe dejar caer (al suelo, o en manos de otros)? ¿En España?
© Marcelo Catalá – De Estrategia y Refranes http://www.mitspain.com/category/opinion/marcelocatala












Gran idea mezclar sabiduría popular con conocimientos avanzados, y bien aplicado, sincera enhorabuena. Respecto a la cuestión que planteas, desde mi sector (creative industries) si yo tuviera que apostar por un concepto clave entre los “futuros ganadores”, éste sería sin duda: ELASTICIDAD. Es más que ser flexible, todavía se está macullando en círculos innovadores y parece que será una de las máximas de este recién estrenado siglo.
Larga vida al blog.
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