El puzzle energético
Inaguramos un blog sobre energía. Lo he bautizado el puzzle energético. También había querido llamarlo “connecting the energy dots”. La problemática de la energía tiene tantas derivadas, está tan conectada a otras cuestiones importantes, su análisis necesita de un visión tan sistémica que resulta difícil proponer soluciones satisfactorias a cada cuestión que se nos plantea. Iremos por tanto con un enfoque mucho más modesto y humilde: no damos soluciones, ni siquiera opiniones, sino que vamos planteando piezas del puzzle, “puntos” que iremos conectando espero progresivamente con la ayuda de todos los seguidores, si algunos se van apuntando.
Todo cambia a una velocidad espeluznante. Quizás Peter Russell esté en lo cierto y estemos viviendo un salto cuántico en la evolución de la tierra. La energía forma parte de esa realidad en evolución de una manera especial: su huella se deja ver desde el origen del todo – antes del bing bang sólo era la energía – hasta ser una de las cuestiones clave que definen el destino del hombre en este punto de inflexión de su evolución. Sin adentrarnos demasiado en los aspectos más metafísicos del asunto, intentemos explicarnos.
De una o de otra manera, la energía ha sido uno de los factores que de una manera significativa ha marcado el destino de numerosas sociedades humanas y, en concreto, constituye uno de los factores explicativos de algunos de los colapsos de civilizaciones más significativos. No puede dejar indiferente la lectura de Colapso de Jared Diamond al entender el papel que el abuso de los recursos naturales tuvo en el colapso de la civilización de la isla de pascua o de los ciudades estado mayas. El hombre tiene un extraño potencial para destruirse destruyendo el entorno que lo alimenta.
El uso de la energía parece estar en la encrucijada de los posibles futuros del hombre en el planeta. Parece que hemos salido de las modas que hacen fluctuar la energía entre recurso infinito y barato o escaso y determinante. La política ha puesto en marcha sus engranajes y parece el mapa energético de hoy tendrá poco que ver con el mapa de dentro de 10 años. Es un buen momento para que hablemos de estas cosas. Y nos hagamos las últimas preguntas.
Vayamos a lo concreto. En Europa estamos embarcados en la visión 20-20-20: un 20% de energía renovable y un 20% de reducción en consumo energético en 2020. Si esta visión se lleva a cabo, tendrá importantes implicaciones en el modo en el que usamos la energía. Pongamos algunas preguntas, muy abiertas sobre la mesa:
- ¿Tendremos una red distribuida de producción de energía, basada sobre todo en fuentes renovables, que producen cerca o en los mismos centros de consumo?
- ¿Tendremos una red eléctrica mucho más inteligente, capaz de dotar de capacidad de acción al usuario final y racionalizar de ese modo las inversiones que realizamos en infraestructura?
- ¿Sufriremos una revolución en el transporte, de modo que en 2020 tengamos un 20% de la flota de vehículos usando electricidad como energía motor?
- ¿Cambiará de manera drástica la manera en que consumimos energía haciéndonos mucho más conscientes de la racionalidad de su consumo y de las implicaciones que éste tiene?
- ¿Se consolidará esta visión con el empuje del sector privado o necesitaremos una cierta vuelta al compromiso público con el diseño del modelo energético?
En cada pieza de este puzzle trataremos un tema técnico, regulatorio, político, sociológico o económico que forma parte del intrincado sistema. Espero que el sutil hilo que conecte nuestras piezas y nuestro debate abra un espacio para preguntarnos por el sentido último de lo que decidimos hacer y sobre cómo formamos la opinión de cómo es correcto actuar. Esperemos.
En unos días empezaremos. Quizás con la promesa solar. O con la movilidad eléctrica. O con el debate del cambio climático. Miradlos siempre en conexión con el todo.











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