‘Más maestra es la adversidad que la prosperidad’
Al hacer balance de un ‘annus horribilis’, cuando los más optimistas empiezan a vislumbrar algo de claridad (que por desgracia no parece emanar de España), es recomendable reflexionar en clave positiva sobre las lecciones aprendidas… y los valores reencontrados.
Aunque a caballo entre milenios vivimos algunos años de ‘pelotazos’ que parecían ignorarlo, nuestro saber popular siempre nos advirtió de que no hay atajos en el camino de crecer: ‘para aprender es menester padecer’. Otra lectura más constructiva del dicho sin embargo nos sugiere que, dado que el padecimiento (tremendo -de soportar una tasa de desempleo del 20% en el caso español) resulta ya inevitable, aprovechemos esta oportunidad para extraer aprendizajes de cara a afrontar mejor el futuro.
Este proceso de recensión requiere ineludiblemente de la reflexión introspectiva de cada uno, a la que tal vez pueda servir como punto de partida una rápida revisión de algunos refranes interesantes. Sugeriría empezar por desempolvar tres que evocan valores atemporales generalmente relegados en épocas de vacas gordas:
(1) ‘Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado’: esta crisis sin duda ha enfatizado la importancia de la FLEXIBILIDAD. Anticipar y planificar seguirán siendo por supuesto imprescindibles (‘o planificas o te planifican’), pero es necesario desarrollar también capacidades -cintura- para gestionar contextos de alta incertidumbre (de los que puede depender incluso la supervivencia de la compañía). Planificación sí … incluso de la improvisación.
(2) ‘Nada complicado da buen resultado’: una catarsis como la vivida ha obligado a replegarse hacia los ‘basics’ (‘a acochinarse en tablas’), a discernir entre lo fundamental y lo ornamental reivindicando el valor de la SIMPLICIDAD. Con esta disposición minimalista merece la pena ahora sentarse a repensar nuestra visión, estrategia y portafolio para enfrentarnos mejor a un nuevo entorno -que para muchos no volverá a ser como el ‘pre-Merrill’.
(3) ‘A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza’: si los años de bonanza habían henchido egos, la frenada en seco ha surtido también su efecto –‘no hay mal que por bien no venga’- en forma de severa cura de HUMILDAD. Cabe ahora poner en perspectiva (auto)crítica los excesos del pasado, y reivindicar para el futuro algo más de sencillez, sentido común y memoria (para evitar reeditar errores).
Desde mi punto de vista, habremos empezado bien esta nueva década si como fruto de la reflexión constructiva nos comprometemos a afrontar con optimismo y energía el difícil reto –más bien la oportunidad- de cimentar nuestro futuro sobre una plataforma de valores sólidos. Si somos consecuentes (en nuestra actividad diaria) y consistentes (entre dicho y hecho) con un cuerpo esencial de valores robustos no sólo contribuiremos a restablecer la confianza sino que estaremos también promoviendo el atractivo de trabajar, crecer e invertir en nuestro país.
En línea con el espíritu abierto de estas reflexiones, te propongo algunas cuestiones. ¿QUÉ OPINAS?
- ¿Qué lecciones estás sacando de esta crisis?
- ¿Qué valores arrinconados crees que debemos rescatar?
© Marcelo Catalá – De Estrategia y Refranes
http://www.mitspain.com/category/opinion/marcelocatala












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